sábado, noviembre 30, 2019

Camina sin miedo_Ali Salem Iselmu


Camina sin miedo,
no te detengas
hacia el este
volverá
a nacer el sol.

El niño sujetará
tú mano
que es su mano,
te hablará su lengua,
que es la tuya.

Avanza sin miedo
mientras
sientes tus pasos
sobre la tierra.

Tú corazón
palpita de alegría
mientras el niño descalzo,
persigue tu mirada.

No te detengas
vence al miedo
de los miedos.

El niño bajo las estrellas
te llevará
al interior de la jaima.

miércoles, noviembre 06, 2019

El viento húmedo del mar_Ali Salem Iselmu


En las olas azules,
encontré restos
de la arena de mi infancia.

El mar me llevó
a la ciudad imaginaria
a los escombros del pasado.

Allí estaba mi casa
engullida por la arena
carcomida por el tiempo.

Más yo necesito volver,
tocarla por última vez
susurarle las palabras
que dejé entre sus paredes.

Cuando me despedí
aquella vez
con las lágrimas
del niño que corría
mirando las gaviotas,
mientras sus manos
tocaban el viento húmedo
del mar.

viernes, septiembre 06, 2019

Son girasoles_Ali Salem Iselmu


Ellos giran mirando el sol,
Abrazando el viento
buscando las lágrimas
de la madrugada.

Son girasoles
que aprendierpn
el himno de la luz
el ritual del sol.

Sus hojas anchas,
sus tallos finos
resisten los golpes del viento
y añoran los días de verano.

jueves, agosto 22, 2019

Tiris en el recuerdo_ Ali Salem Iselmu


En el recuerdo permanecen quietas,
las entrañas del Tiris,
su cielo vibrante de estrellas
sus dunas blancas
sus cumbres oscuras.

Del Tiris nació la arena
el agua transparente,
el viento que penetra en la tierra
y hace cantar a las montañas.

Los diablos y diablesas
son lagartos,
que hablan mirando la luna
en busca del calor del fuego.

domingo, septiembre 23, 2018

Radio Rabuni_Zahra Hasnaui


Ahí,
donde la palabra
es sólo ella.
Y al mismo tiempo,
muchos, y nosotros,
y nuestros sueños.

Ahí,

donde el hoy era ayer,
pero también un mañana.
Donde hablan los muertos
y bailan los alacranes.

La dama sin párpados, 
una razón para esperar la noche.

sábado, abril 14, 2018

Réquiem_Ebnu


A los pies de la espera
un manto blanco cubre la ausencia.

Los corazones encogidos del exilio
despiden otro sueño
entre las fauces de una tierra extraña.

A la sombra de la espera
descansan los restos mortales
de un breve instante.

Menuda paradoja
-de la vida y de la muerte-
La de este precipitado descanso
para quien no tuvo
la oportunidad de cansarse.

*En memoria de las víctimas saharauis y argelinas del avión de las Fuerzas Armadas de Argelia que cubría la ruta Argel-Bechar-Tindouf (11 de abril de 2018).

domingo, enero 14, 2018

Mi escuela, Paz se llamaba


Siembran, los agresores, la tierra
-que vida es y esperanza-
de oquedades opacas,   
de estremecedores alaridos
y fúnebres silencios.
Alambradas, minas, radares           
que defienden trincheras y muros.
Muros que separan hermanos,
esposos, amigos, familias.
Muros que defienden catervas invasoras;
Soldaditos que esparcen muerte,
odio y dispersión propagan.
Y mi patria sigue encadenada.
Mi tierra sigue herida.
Diseminada por cercos
y herrumbrosas siembras  de la nada.
Mi casa vacía  de mi vida:
Hoy solo, ahí, anida
la gélida voz de la ausencia.
Y mi escuela Paz se llamaba,
Paz se sigue llamando
pero desde que irrumpieron
las hordas sanguinarias
solo conoce muros, minas,
abandono, guerra, muerte,
silencio, silencio, silencio…
Mientras
un rebelde bramido nuestro
en lomos de esperanza marcha
y con abnegadas manos
de sol a sol
ahí golpea,
de luna a luna
ahí golpea
galopando hacia la vida…

domingo, enero 07, 2018

Sueños del exilio_Mohamidi Fakal-la


Sueños blancos durmientes
en los párpados de la noche, temerarios,
delirantes, esgrimiendo las notas de un bohemio.
Despertar de trincheras a solas,
clamando los estribillos de granizos.
¡Ilusionistas héroes entristecidos!,
fuera de las horas de fulgores
con destello de candiles.
El dolor comulga en los tiempos,
aún sin miedo.
El borde del limbo se presta
con murmullos de sujetos desconocidos.
Océano muerto en el influjo
de lejanas olas desérticas con muros.
Un tambor de regocijo
colapsa el temblor de una tímida sonrisa.
Los balcones siguen llevando tu nombre,
y las grietas esconden una melodía
de violín enloquecido.
Corazón mudo ligado a la  soberbia,
caldea inquieto el universo.
Tras amaneceres,
rayan los cielos de un día sin prisa.
Pincelada gris que oculta el rostro de la luna.
El barro retracta la frialdad en el nido,
sumando recuerdos despiertos,
y otros que han sido despedidos.

domingo, diciembre 03, 2017

El adiós que nos saluda, de Mohamed Ali Ali Salem

“Leyendo este poema me lleva a un epitafio de amor con dos sujetos condenados a confinarse separados en distintos océanos y continentes, porque nunca podrán vivir este intenso amor indefinidamente. Es la sensación que me resulta de este poema del poeta y escritor Mohamed Ali Ali Salem. La poesía y su autor tienen sus momentos de misterios en el verbo”. Bahia MH Awah

Este adiós que nos saluda
[A Glenda Vlazquez y Lamin]
Este innavegable mar
con un cielo sin estrellas.
Este pírrico encuentro
de sendas que se separan.
Esta encendida antorcha
con cenizas de la nada.
Esta querencia condenada
a una libertad enjaulada.
Esta punzante insistencia
como clavos de alfaquír.
Esta espera con amnesia
que se olvida de sí misma.
Esta ven que no llega
este adiós que no viene.
Estas bocas que dicen
lo que los oídos no oyen.
Este destino que no existe
en el callejero de La Habana.
Estas huellas que las borra
una vidriosa ventisca.
Este alba que es lava
del volcán que se avecina.
Este dolor que te aflige,
esta herida que me duele.
Estos rescoldos de incendio
con leña congelada.
Estas velas emprendidas
en las olas del Malecón.
Estas devastadas miradas
de los condenados a irse.
Este ineludible adiós
que sabe a tuera y hiel.
Estos restos sin mortaja
en el jardín del edén.
Estos mágicos encuentros
con prefijo de negación.
Este crepuscular amanecer
que tenebrosas noches cuida.
Este largo lamento
como los pinos de tu isla.
Este naufragio, esta derrota,
este adiós que nos saluda.
Estos elegiacos versos
que lloran un espejismo.
Este burlado epitalamio
con epitafio en las pupilas.
Esta cruda certeza,
esta amarga verdad.
de estos últimos versos
que me dicta tu corazón.

La Habana 7 de noviembre de 2017

miércoles, noviembre 29, 2017

No soy yo_Bachir Ahmed Aomar

No soy yo
No me gusta lo que veo.
La desvencijada ventana abre los ojos,
sus goznes lloran.
Me da miedo el viento
si cae la lluvia,
y se cuelan en mis oídos los truenos.
Huellas de sangre manchan las nubes.
Ruge el viento
para que los árboles pierdan los vestidos.
En las jaulas
los pájaros temen cantar en las mañanas.
Ocupan las esquinas los mendigos,
sus miserias escupen.
Pasa por la calle una guerra de ocultos muertos.
Muecas de bocas desdentadas,
las sonrisas.
Sigue golpeando el viento,
colándose por las rendijas,
rompiendo los cristales.
Huye la gente
y el mundo se llena de huérfanos.
No soy yo
quien desea
mirar por la ventana.

Bachir Ahmed Aomar.

Del poemario "Donde siguen los errantes". (2017)

domingo, junio 26, 2016

DESPEDIDA. A Mohamed Abdelaziz - Por Bachir Ahmed Aomar


Aún espero la despedida.
Saliste con lo imprescindible,
sin hacer ruido.
Nos hemos quedado
con las huellas de tus pies descalzos
en el polvo del camino.
Hoy la vida parece más absurda
y el viento no hace ruido.
Se estancan las horas
y duele el llanto.
Como Ulises,
la nave viaja sin rumbo.
El mar no tiene horizontes
y las sirenas cantan a tu paso,
porque en el desierto,
todas las banderas parecen golondrinas.
Cuando al oeste veas la isla,
las lágrimas de Jadiya lavarán tus pies,
para que entres victorioso a Ítaca.

**Del blog de El País ¿Y dónde queda el Sahara? Ilustración: Roberto Maján

lunes, junio 20, 2016

Una mañana en un cementerio (descanse en paz Mohamed Abdelaziz, presidente saharaui), de Ali Salem Iselmu


Hay un cementerio de piedras,
los nombres de sus difuntos,
aparecen esculpidos sobre la tierra,
un cementerio de kilómetros,
donde la vista se pierde
detrás de la aurora.

Niños, mujeres y hombres,
yacen enterrados,
debajo del fuego de las piedras,
el siroco entierra y desentierra,
la historia de cada uno.
Hay exilio en sus tumbas,
ellos ya no volvieron
otra tierra acoge sus cuerpos
en el interior de su seno.

Nadie hablará de ellos
son anónimos
como su hijos,
víctimas colaterales del destino,
solo existen en la memoria
del desierto y las arenas.

Y los que se acercan
a orar, cerca de sus tumbas,
se llevan un puñado de arena
para esparcirlo en el viaje del viento
en el viaje de la esperanza,
ellos son testigos mudos
de un mundo desvencijado,
un mundo derrotado
que no ha podido devolverles su tierra.


domingo, mayo 08, 2016

Ejmueisa_ Zahra Hasnaui

Cinco piedrecitas
trepan por la mano
perfilando acrobacias
de arena y sabiduría.
Por toboganes de marfil
se deslizan
conjugando complicidades.
Cinco piedrecitas,
de musgo amarillo,
tienden puentes
hacia el recuerdo baldío.

miércoles, marzo 09, 2016

La rosa que tú eres_ Mohamed Ali Ali Salem


(Palabras para evaporar el desconsuelo)                              

Cuando dormir no puedas,
cierra los ojos
aunque tengas desgarradamente
desvelada el alma,
rehén del dolor,
un arañazo en el corazón.
Algo.

Algo que se te escapa,
que persigues en los pensamientos.
Algo.
Algo que no puedes retornar,
ni seguir,
ni esperar.

Y te sientes vacía,
ausente
y anidas en tu ausencia.
Tu ausencia de graznidos,
tueras, serpientes
y espinas que ocultan la rosa,
la rosa que tú eres
y te ves pequeña
y enormemente herida
y cabes en tu herida.

Cuando dormir no puedas,
cierra los ojos,
abre tu alma,
enciende tu voluntad
y busca...
Busca allí,
allí, tu rosa,
tu rosa separada
de malezas y espinas.

Admira su hermosura.
¿Ves?
Ves el rocío
que lentamente la acaricia.

Mírala...
Fíjate en su altivez,
su donaire.
Se siente digna,
digna de sí misma.
Se quiere,
se sabe apreciada
porque se quiere
se quiere a sí misma
y puede vencer al dolor
y puede cerrar los ojos
y dormir
porque cree,
cree en sí misma.

martes, septiembre 08, 2015

Exilio I_Bahia Mahmud Awah

Mi madre maestra y mis hermanas
en el regazo de aquella oscura noche de 1975
ante el peligro que arreciaba
amenazando la vida de los niños
dispusieron mi huida de la guerra.
Me calzaron gastados Keeds,
pantalones de pana
y un jersey
que más tarde, en el éxodo,
gastados, sucios y estrujados
eran el cobijo donde se alimentaban
los despiadados piojos del exilio.
Hoy veo a la humanidad como garrapatas,
veo sanguijuelas
devorando la conciencia de quienes
nos dirigen hacia la apocalipsis humana.
¿Adónde vas humanidad?
repitiendo  viejos errores en tu falsa conducta.
Y tú presumes de fiel cristiano,
de civilizado
de buen político
de buen humano.

Hipócrita sin conciencia.

jueves, agosto 13, 2015

Exilio_Ebnu

                          A Mario Benedetti

Mi exilio es casi congénito,
como el perenne eco de las montañas del Tiris.
El viento sacude mi jaima de plegarias gastadas,
pero rezo mirando a lo lejos, como siempre, por donde se vuelve.

En el horizonte se levanta otra tormenta
y estoy preparado.

Cada día mi exilio es más grande y más ancho
como mis sueños, como la esperanza del regreso.

Al borde de la puerta siempre tengo el equipaje.
Aunque el equipaje me cabe en un bolsillo,
como la arena que llevo en los pulmones.

miércoles, julio 01, 2015

Agua _Sukeina Aali-Taleb


El agua nunca pesa en la carga del camello,
me dice al oído una dulce voz de mujer.
Cuando el sol amenaza con su aliento cálido,
y se hace imposible avanzar un paso más,
el agua no pesa, no.
Cargué entonces mi mochila con agua para el camino,
y dejé atrás mi camello, dejé también mi jaima,
vestí otras ropas, y me calcé unos zapatos nuevos .
Me  adentré en tierras de alquitrán y lodo,
donde los árboles crecen negros,
y a veces el ruido no te deja pensar.
Donde no hay descanso para el viajero,
y sientes que unas manos te aprietan el corazón
y no te sale la voz.
El agua nunca pesa en la carga del camello,
oigo entre risas decir a los niños.
Avancé entonces, recorriendo caminos,
esos zapatos pensé, me llevarán lejos.
Salté por encima de los pozos,
de agua, estancada,
me equivoqué, confié, también lloré lágrimas,
de agua.
Pero el agua en mi mochila nunca faltó,
el agua no pesa, no.
El agua nunca pesa en la carga del camello,
me llegan voces antiguas
del desierto del Sáhara y de la montaña verde,
no olvides llevar agua, pequeña.
El agua es vida, te calma, te salva,
agua dulce para curar heridas,
y junto al agua,
carga bien tu mochila de otras cosas,
las cosas valiosas no pesan.
No te arrepientas de dar y ser generosa.
El agua nunca pesa en la carga del camello,
y  al cerrar los ojos, me sumerjo en el recuerdo,
y siento en mi nuca el suave hálito de los que se fueron.
El agua nunca pesa, pequeña.
No seas tonta. No te arrepientas.


Sukeina Aali Taleb, para el blog ¿Y dónde queda el Sahara?, de El Pais. Ilustración de Roberto Maján


jueves, junio 18, 2015

El mundo de los ignorados_ Ali Salem Iselmu

Lo han matado,
como han matado a otros.

Lo quieren encerrar en el cementerio del olvido,
pasar página,
mirar hacia otro lado,
después de dejarlo sin vida.

los culpables pasean impunemente
mientras una madre expone su cuerpo
al hambre y al dolor.

Nadie se acercará a escuchar su clamor,
las cámaras miran hacia otro lado
y los medios de comunicación
envueltos en su desidia
ignoran el asesinato de Haidala,
ignoran la huelga de su madre.

No hay derechos humanos,
ni individuales,
ni políticos,
ni sociales.

Son saharauis,
los saharauis
no existen en la crónica de los sucesos
son parte de otro mundo
el mundo de los ignorados.


domingo, junio 14, 2015

Como nudo de ombligo_Salka Embarek

Poema: Salka Embarek / Foto: Juanjo Miera
 (En recuerdo de Mohamed Lamine Haidala... 
Donde quiera que hayan enterrado tu cuerpo)

Cuando azulada la mordida
insista con sus dientes del miedo
habrán tendido tu alma compartida,
sin saberlo,
en el ardor del cielo.

Con torpeza buscarán
entre todos los cuerpos,
tu cuerpo,
lanzado mil veces
bajo piedras doradas de la patria,
que recoge honrada tu duelo.

La malicia no sabe
cómo dar la noticia
de tu huella perdida,
perdida tu carne y tu sangre
en sus listas nocturnas,
de habitados nombres
que son nuestros.

Hemos visto resolver sus quejas
con tu dinero,
complacer su enfado a golpes
sobre el largo de tu espina medular,
hemos sabido de tu arrojo
y de tu invierno
el que pasa y pasará,
acreditando lo cierto
de nuestra primavera.

Yo digo,
mientras que tu mano insista
en la promesa de alcanzar
todos nuestros sueños,
y los motivos no sean
ya de la justicia
lacerantes adornos sin peso,
mientras tu certeza
sea tan mía como nudo de ombligo,
la voluntad te entrego,
mi revolución,
espero.

lunes, junio 01, 2015

Los pozos de la vida_Zahra Hasnaui



Donde la arena huye del agua,
los pozos abren su boca
a brocales inexistentes,
para regar la inmensidad de leyendas,
y de asardún, askaf, um rukba, ataf, 
nitrarias retusas, su fruto rojo, el aghamis,  
en acantilados dorados y aguas añiles.  
De habas de chacal en Udian el Fula,
de habaliyas, las retorcidas, 
o um lejreisat, temidas por los camellos,
de fagonias que aglutinan arenas,
de desdeñadas tazias. 
De aristida plumosa, nsil,
pasto veraniego en Adrar Setuf,
en el pozo de Zug, en Tiris.
Donde la agaya
prefiere los terrenos salinos y húmedos
para nutrir  de sodio las dietas lácteas. 
La trisetum pumilum, o ehshashite lehmar,
regala pasto a plateros zemmureños. 
La calligolum comusum,
o artá en Bir Enzaran,
lumbre de hogar,
jabón natural
de cueros ajados. 
El gueddam, cuerda ancestral
de cestas paneras artesanas.  
Legtaf, atriplex halimus,
en el Pozo Aridal y el Pozo Tuf,
brote esquizofrénico en camellos,
colorante verde para las tejedoras.
El damaran, en El Aaiún y El Argub,
cuya yesca calienta las noches frías.
Las semillas del afzu
que reúnen a los frig
en Bir Mogrein, Uad Egneigat. 
El desierto,
donde la fagonia hospitalaria
abre su flor al peregrino vespertino, 
donde la arena se convierte en humo
y la montaña en tambor. 


Zahra Hasnaui para el blog ¿Y dónde queda el Sahara?, de El Pais. Ilustración de Roberto Maján